martes, mayo 2

Trainspotting

Irvine Welsh nació en 1958, en un barrio miserable de Escocia. Alrededor de sus veinte años, emigra de su tierra natal a Inglaterra, seducido por el movimiento punk en el que milita activamente. Alrededor de sus treinta se hace escritor y a los 35 publica su primera obra: Trainspotting, novela sobre un grupo de amigos adictos a la heroína. Inmediatamente la novela se convierte en un éxito ante la crítica y los lectores, éxito que se acrecienta cuando Danny Boyle la adapta para el cine en 1996 y se hace famosa en todo el mundo.
Así fue como yo la conocí, en su versión cinematográfica, con el pésimo título –moraloide, además- de La vida en el abismo.
Aunque en descargo de los ineptos que laboran en las distribuidoras cinematográficas mexicanas, debo decir que traducir dicho título no era sencillo. Y esto radica en que la traducción no solamente tenía que ir del inglés al castellano, ya que la fuente de origen no sólo es el inglés utilizado en Escocia, sino el caló de los barrios bajos de Edimburgo, y más aún, del dialecto críptico de los yonquis. ¿Qué significa pues, Traisnpotting? Según Federico Corriente, traductor de las novelas de Irvine Welsh, el significado más cercano es el siguiente:

(…) hobby consistente en observar compulsivamente los trenes y anotar su número y características para luego darse importancia entre otros aficionados. Es objeto de ridículo generalizado en Gran Bretaña, como grado cero de los hobbies o la forma más fútil de pasar un tiempo con el que no se sabe que hacer.

Así pues, “el traisnpotting”, no pasa de ser una actividad ejercida por aquellos que no tienen nada que hacer. Los marginales, los desencantados, los que cobran religiosamente su cheque de desempleo; y cuya vida, de tener un trabajo formal, no sería muy distinta que digamos. Y si bien en su definición se refiere a la actividad de saber todo sobre los trenes, el significado se aplica a todo tema inútil en el que alguien se hace experto. Pueden ser los trenes, puede ser la vida de Sean Connery, pueden ser los usos y costumbres del mundo de los adictos a la heroína. Temas inútiles, ociosos, pero que son indispensables para algunos personajes. Y que les son indispensables porque son lo único que tienen, un conocimiento mediante el que pueden explicarse la vida.
La versión cinematográfica de Trainspotting, es la mejor adaptación que se pudo hacer al extraño universo de Irvine Welsh, y prueba de ello es la fallida versión que se hizo de Acid house, pletórica en clichés, aburrida y chocante. Con ello se demuestra que adaptar un libro tan extraño y tan bien estructurado no radica en solo traspasarlo a un guión cinematográfico. El trabajo de Danny Boyle si pudo traducir ese mundo barriobajero, complejo, mordaz y fantástico en su hiperrealismo, el mundo que corre en las venas de la narrativa de Welsh.
Trainspotting –en su versión cinematográfica, es importante aclararlo, ya que en la literaria ahonda en más personajes- cuenta la historia de cinco amigos: Mark Renton, Sick Boy, Spud, Begbie y Tommy; todos escoceses y miserables, tres de ellos adictos a la heroína.
Pero la notable adicción a la heroína, presente en todo momento no es el tema que agota la película. Más que una historia sobre las drogas, Trainspotting es una historia sobre la amistad. Particularmente, sobre la destrucción de la amistad.
Todo comienza con una persecución. Renton, Spud y Sick Boy son perseguidos por policías, mientras van tirando libros por la calle. El primero de ellos va narrando la historia y en seguida sabemos que son una parvada de pájaros de cuenta. No sólo son yonquis, son además raterillos de poca monta, estafadores y bravucones, que incluso en el soccer juegan sucio. En ese sentido Boyle describe las personalidades de cada uno con una sola pincelada, lo que habla de su talento como cineasta. El simple hecho de presentarse al juego sin uniforme ya dice mucho de ellos y sus diferencias, y es en estas diferencias en las que se sostiene la historia.
Begbie es un psicópata; Sick Boy es mentiroso, abusivo y traicionero (y encantador, hay que decirlo); Renton es el más inteligente de todos, pero también el más apático, Spud, es el único noble de todos, pero también un estupido, así como Tommy, un chico sencillo e ingenuo, aburrido. Tras perder en el juego de futbol, en seguida los vemos jugando en su verdadero terreno: un departamentucho miserable a donde van a comprar e ingerir heroína. El grupo se amplía con Alison y la “Madre Superiora”, el proveedor.
De todos, solo Tommy y Begbie se abstienen de la heroína, el primero por un verdadero desinterés (sólo gusta del ejercicio y de estar con su novia, quien por otro lado es una cabrona) y el segundo por una aversión motivada por el temor y el prejuicio, por la doble moral. Y es que a pesar de los fuertes vínculos entre todos los protagonistas, Begbie siempre estará lejos de ellos en distintos aspectos. Y eso no solo por no ingerir droga, Begbie no parece pertenecer a la misma generación que los demás (no gusta del rock por ejemplo, aunque en la película eso no es notorio). El se asume a sí mismo como un hombre maduro y experimentado, como el sabio de la tribu. Por ello, representa la moral y la moralina de las generaciones anteriores, incluso los padres de los demás lo ponen como ejemplo, e inclusolo comparan con sus hijos. Pero ese respeto en el fondo es miedo, temor. Quizá Begbie sea el más hipócrita de todos, (incluso más que Sick Boy) ya que todos se miran a sí mismos como escoria, menos él. De hecho su estilo “casual” en el vestir, es para pasar desapercibido en sus correrías de golpeador e instigador de pleitos en los partidos de futbol, aspecto en el que tampoco se ahonda mucho en el filme.
Begbie no sólo es alcohólico y violento, si no conservador a ultranza, misógino, racista, homófobo y cobarde. Y más que nada, peligroso. Pero como dirán prácticamente todos los personajes “es un amigo”.
Esta justificación “es un amigo”, es esgrimida todo el tiempo cada vez que uno piensa en el otro. Todos sin excepción se juzgan entre sí, y con gran conocimiento de causa, por cierto. Todos se conocen muy bien, y por eso se aman. Y por eso también, se odian y se joden premeditadamente, como si la frase “es un amigo” fuera carta blanca para abusar de los demás, o para justificar los abusos recibidos. Una de las frases dichas por Renton es muy elocuente “lo peor de dejar el hack es convivir con mis amigos estando sobrio, me recuerdan lo estupido que suelo ser”.
La tensión entre estos sentimientos de amor-odio, será el hilo conductor para contar cómo Renton logra desengancharse de la heroína y de su mundo, de Escocia, de sus amigos, de la mediocridad que amenaza con devorarlo. Por ello la destrucción de la amistad entre los protagonistas se antoja inminente, llegando a un punto insoportable cuando ya han dado su golpe maestro y la agresividad de Begbie echa todo a perder cuando rompe una botella en la cabeza de un tipo en el bar, para luego herir a Spud y humillar a Renton y Sick Boy. Ahí es cuando Renton acaricia la idea de traicionarlos, lo que eventualmente sucederá y será doloroso para él, para todos, al margen del dinero estafado.
En general el libro no es muy distinto de la película, salvo que por su extensión elimina algunos pasajes y personajes. Y curiosamente, da importancia a otros que en el libro no sobresalen, como Diane. Sobre las omisiones, es un lastima no ver el episodio en que en un velorio, la prima darkie de Renton, Nina, hace creer a toda la familia que el difunto está vivo. Otra omisión importante es el personaje de Sean Connery, alter ego de Sick Boy, comparsa de éste último en el recurrente desprecio que siente por los demás.
Por ello creo que debe leerse la novela para luego, ver de nuevo la película. Con ello la persepectiva cambia, se entiquece. Por ejemplo, en la película parece que los lazos más fuertes son los de Renton con Sick Boy y Spud. Sin embargo en la novela descubrimos que Mark Renton y Francis Begbie son amigos desde la infancia. Los demás llegaron en la adolescencia, y por momentos son ajenos a los vínculos que unen a uno y otro. Renton y Begbie son los verdaderso protagonistas, las fuerzas en conflicto, ya que el segundo, representa todo lo que Renton desprecia y ama al mismo tiempo. Por eso la traición es tan dura y al mismo tiempo necesaria ( y por eso esta historia es más trascendente que una simple historia de drogadictos).
Otro elemento que solamente en esbozado en el filme, es la personalidad intelectual de Renton, militante del punk -muy poco comprometido con dicho movimiento, por cierto- con una ideología muy definida. En ese sentido, su idea del "no hay futuro" empalma perfectamente con su cínica adicción ("¿Qué importan las razones cuando tenemos heroína?"). Esta condición anarquista lo asocia a los sindicatos obreros, que quienes recibe entradas de dinero por servicios prestados y le permite tener departamentos en Escocia y Londres (lo que los demás ignoran). El Renton de la novela es más inteligente y por lo tanto, más perverso que el de la película, pero también es apático, holgazán y mira la vida pasar, acumulando información con la que no hace gran cosa.
Un episodio que dibuja su personalidad es cuando en el funeral de su hermano (personaje que no aparece en la película, y que por cierto es soldado) el buen Rents se coge a su cuñada, recién viuda, en el baño de la casa. Desde ahí sabemos que no es un tipo de confianza. Pero también sabemos que ninguno de ellos lo es, y que de algún modo, él es el único que tiene talento para salir de la mierda (no se roba los libros para venderlos, por ejemplo, los lee). Y finalmente lo hace, escapa, marca distancia. Y si bien en la película parece tener una motivación meramente materialista, en el libro se confiesa y dice haber traicionado a Begbie (a quien le tiene pánico, pues conoce perfectamente) tan solo para obligarse a huir de Escocia, de sus padres, de sus amigos y de todo lo que le recuerde a sí mismo, para nunca regresar.
Aunque diez años después regresa, y de eso se trata Porno.

4 comentarios:

Maldunia dijo...

Hola Dandy, ya me habian dicho que estaba re bueno el libro, pero no los pelaba, pero hora sí lo voy a leer, deveritas deveritas, además de que ahora, gracias a la influencia de tu reseña, no solo tengo una idea mas clara de lo que voy a leer, si no que me muero de ganas por ir a practicar el trainspotting como actividad rutinaria y de atentar contra mi salud inyectandome heroína... Viva!

Un beso.

Dandy Serie B dijo...

Nomás no te metas la heroína por la nariz, no quiero terminar inyectándote adrenalina en el corazón como lo hace Travolta con Uma Thurman en Pulp Fiction.
...
...
(cara de reflexión)
¿acaso mi blog se ha convertido en un instrumento para promover la ingesta de drogas, la escucha del rock y la adopción del desmadre como religión?

Ana dijo...

Hola estoy deseando leer el libro de Trainspotting, no puedo encontrarlo en ninguna libreria aqui en Villahermosa, ni en formato electronico en la red... para colmo despues de haber leido tu comentario (el cual esta muy bien) tengo mas ganas... seguire buscando, me gusta mucho tu pagina. Saludos.

Rogelio Flores dijo...

Pues mira, si no fuera por la lejanía te prestaba el mío. Irvine Welsh es la onda, y todo lo que puedas leer de él es ampliamente recomendable.
Y bueno, pues que chido conocerte y saber que te gusta este blog, justo leer eso me hizo desistir de la idea de cancelarlo. He leído el tuyo por cierto, yo también soy fan de los Doors y d emuchas de las películas que pones ahí.
Seguimos en contacto.